Justificaciones peligrosas

Esta mañana me he desayunado leyendo, entre otras cosas, un artículo de opinión que escribía Jordi Evole en El Periódico, “cupido Wert” de título y, como no podía ser de otra manera en estos días, con la independencia de Catalunya como argumento, con la metedura de pata de un ministro como justificación  al crecimiento del independentismo.

Y ahí es cuando se me ponen las orejas de punta. Justificar es un arma de doble filo si queremos ser coherentes, y hacerlo con la inconsciencia de un político me resulta bastante ingenuo. Las palabras del Sr. Wert justifican tanto la independencia como algunas frases de políticos catalanes hubieran justificado una declaración de guerra a Catalunya por parte de Andalucía o Extremadura. Seamos serios, que la disyuntiva lo merece.

Del justificante económico ya vertí mi opinión en la entrada anterior de este blog, pero quiero añadir que me parece de una ingenuidad infantil pensar que la independencia conllevará una automática mejora en la vida del catalán de a pie, e implica un gran desconocimiento de al menos dos hechos, la naturaleza de esta crisis/estafa y el comportamiento de la casta política española, catalana incluida.

Pero he de reconocer que seguramente sea la justificación más efectiva en pro del independentismo, ya que provoca que hasta personas como yo, nacido en la España castellana, sin sentimiento nacionalista de ninguna naturaleza, enemigo de cualquier frontera, conocedor de que el expolio fiscal no se articula por territorios, se hace por estratos sociales, y respetuoso con el sentir de cualquier colectivo, me esté posicionando no solo en la defensa de la independencia catalana, también a pedirla, y lo antes posible, que ya comienzo a cansarme de ser llamado ladrón, más o menos veladamente, en público y en privado.

Hace escasos días alguien esgrimía el mejor argumento que he oido respecto a la independencia de Catalunya: “Por que si, por que lo siento asi”. Me quito el sombrero.

No me imagino a Jordi Evole justificando sus camisas a cuadros ni el motivo de llevarlas por fuera del pantalón. Los gustos y sentimientos no necesitan justificación alguna. ¿El independentismo si?.

Enlace al artículo de Jordi Evole  Cupido Wert

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