Autodeterminaciones

Soy hijo de emigrantes, asi que pasé gran parte de mi infancia dos fronteras mas allá, en una tierra donde era extrangero. Curiosamente, cuando volví a mi tierra seguía siendo visto como un extrangero. Estos hechos, sumados a mis lecturas de H. Hesse en mi adolescencia, produjeron en mi  un sentimiento anti-fronteras. O no fue por eso, vaya usted a saber, que la vida está llena de autodeterminaciones inexplicables por vía lógica, como ser del Madrid, del Barça, del Atleti o del Español, pero el caso es que el sentimiento se produjo  y aún viaja dentro de mi mochila. No creo en nacionalismos de ningún tipo.

Pero como ese sentimiento es algo muy particular y propio, pues también creo que cualquier pueblo tiene derecho a su autodeterminación, o independencia, o como carajos quieran llamarlo,  incluido el catalán. Las convivencias forzadas no hacen la travesía agradable a ningún pasajero, a ningún nivel.

Aclarada mi postura, no quería dejar pasar la ocasión de comentar mi opinión sobre los acontecimientos que se estan produciendo en estos dias en Catalunya, y es que a pesar de mi respeto por el derecho reclamar autodeterminación, o independencia, o como carajos queramos llamarlo, enarbolar la bandera del “diferencial fiscal” (expolio lo llaman por aqui) como lo están haciendo los políticos catalanes, me parece hacer un flaco favor a la ciudadanía catalana, aparte de algo ruín.

Y me parece ruín por el planteamiento manipulador del que hacen gala los dirigentes políticos, “damos mucho a España y recibimos muy poco”. Bien, primero habría que aclarar que las entidades de administración territorial (Autonomía en este caso) no pagan esos impuestos, los impuestos son pagados por los ciudadanos y empresas que tienen domicilio fiscal en Catalunya, y como la mayoría de las grandes empresas tienen sede en Madrid y/o Barcelona, es en estas comunidades donde se contabiliza el aporte fiscal, por ejemplo, Repsol tiene su domicilio fiscal en Madrid, y allí devenga sus impuestos, a pesar de haber obtenido  sus beneficios en todo el territorio nacional. Su refinería de Tarragona deja sus impuestos en Catalunya aunque hayan sido pagados por gran parte de los españoles de otras comunidades también. Como Catalunya tiene un salario medio de los mas altos de España,  implica que su aportación por IRPF sea mayor.

Asi llegamos a la parte de “recibir poco”, sentimiento muy común en todos los mortales cuando se trata de recoger, y los datos nos dicen que Catalunya ocupa el 2º (aunque he oido incluso al Sr. Tardá reconocer que es la 3ª) lugar en cuanto aportación, mientras que cae al 8º lugar en cuanto a lo que recibe, ( como curiosidad quiero apuntar que Madrid es la 1ª en aportación y cae al 10º lugar en cuanto a recibir)  evidentemente no hay paridad, nunca hay tal paridad ni podrá haberla jamás en la sociedad capitalista en que vivimos, tampoco  hay entre Alemania y España dentro del marco de la UE, e incluso los Lander alemanes andan a la gresca por el vil metal.

Perseguir esa paridad es totalmente lícito, e incluso de obligado cumplimiento político, diría yo, pero venderla como posible es falaz porque, vuelvo a repetir, somos los ciudadanos los que pagamos, no los entes administrativos, y después de conseguida la independencia, autodeterminación, o como carajos se le llame, la disparidad seguirá presente de la misma manera que un trozo roto de un imán sigue conservando sus dos polos magnéticos, y Girona aportará más que Tarragona, y el barrio tal más que el cual, y el vecino del ático más que el del 4º, y un padre más que el hijo.

Enarbolar esa bandera es ruín, es manifestar no querer saber nada de los vecinos pobretones, es ser ese vecino del 1º que quiere salirse de la comunidad de vecinos por que no le apetece pagar los gastos de ascensor que él no usa, es no querer pagar el acondicionamiento del inmueble para facilitarle la movilidad al vecino que necesita silla de ruedas.

La ciudadanía catalana tiene razones sobradas y sólidas para reclamar su autodeterminación, o independencia, o como carajos quieran llamarlo, sin necesidad de menospreciar al, aún, resto de españoles haciendo ostentación de su mayor riqueza.

De los intereses político-económicos, de los lobys que manejan los hilos, de a quienes  interesa realmente que la autodeterminación, o independencia, o como carajos quieran llamarlo, se produzca, ya escribiré otro día.

Espero no haber molestado más de lo necesario.